En unos pocos días serán las elecciones federales, las más grandes de la historia; no solo se elegirán diputados federales, sino también a 15 gobernadores, y diputados locales.

Más allá de discutir quien puede ganar, hay que centrarnos en la situación social en la que nos encontramos, con una gran división ideológica que no habíamos visto en mucho tiempo.

Si eres pro-amlo o anti-amlo se ha vuelto una situación casi de vida o muerte. Y el resultado de las elecciones marcará el destino del país; por que, a pesar de las acusaciones de la oposición; no hay que temer a una “dictadura de estado”, sino a una “dictadura de las mayorías”, en el que no puedes dar una postura política por el temor al escarnio público, en el que no puedas señalar o manifestar algo que no te parece por el temor de ser catalogado “Traidor a la patria”.

El respeto y la tolerancia es un valor que hemos olvidado inculcar a nuestros hijos; las redes sociales se han vuelto un campo de batalla en las que literalmente se quiere destruir a la otra persona. “No hagas lo que no quisieras que te hagan a ti” es una frase popular; pero que ha perdido el sentido el día de hoy.

Lo que puede destruirnos como país no es quien nos gobierna, sino nosotros mismos, si no dejamos de vernos como potenciales enemigos y empezamos a vernos como seres humanos con formas de pensar distintas, pero también como mexicanos.

Este sitio de noticias no pretende tener una balanza hacia uno u otro lado, si no la de informar de la manera más imparcial sobre lo que pasa en nuestro país.

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