El lunes 8 de junio del 2020 Cristian Hernández Guarneros, salió de su casa en Apizaco, Tlaxcala y desde esa fecha en adelante su familia no supo más.

A casi un año de lo ocurrido, el joven de 27 años apareció a 900 kilómetros de distancia de su pueblo, pidiendo auxilio y asegurando que un grupo de narcos lo habían secuestrado para estar a su servicio.

A mediados de la semana Hernández Guarneros, llegó presuroso a la demarcación policial del 2 Zaragoza, en Ciudad Victoria, pidiendo ayuda a los agentes para que lo protegieran.

Los oficiales, al escuchar la historia procedieron a llamar a la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas de Tamaulipas y a la Fiscalía General del Estado.

Cuestionado sobre la localización del joven, el Comisionado Estatal de Personas Desaparecidas, Jorge Ernesto Macías aceptó la existencia del caso.

“Si se localizó en Victoria y creemos que lo traían ‘trabajando’ haciendo cosas no buenas”.

La distancia entre Ciudad Victoria y Apizaco son 842 kilómetros por lo que, durante un año, Hernández Guarneros fue “paseado” por la delincuencia.

El comisionado se reservó a dar detalles por lo delicado del caso, pero dejó entre ver que lo cambiaron en diversos grupos delincuenciales hasta llegar a Tamaulipas.

“Tuvo todo un año para llegar hasta acá. Se lo fueron ‘rolando’ como se dice”.

Explicó que al sentirse a salvo no quiso hablar mucho del tema, pero por la forma que manejó la información todo hace indicar que lo trajeron dando vueltas “trabajando”.

“Por tratarse de un caso muy delicado ya no sabemos si lo hizo por voluntad o a la fuerza, pero sí le trajeron en la comitiva en diferentes lugares”.

“No podemos decirte si fue testigo, vio o hizo muchas cosas durante este tiempo en que estuvo con ellos porque ahora su seguridad corre peligro” se sinceró el funcionario.

El paso a seguir fue contactarse con las autoridades de Tlaxcala para que los familiares sean informados que el muchacho se encuentra con vida y procedan a realizar todos los trámites para que lo vuelvan a tener a su lado.